La hermosa libertad de haberse quitado el zapato que le producía el malestar. 

Carla se revuelve brutalmente en su asiento. Lleva puesto un vestido corto, oscuro, suave a la vista y quizás al tacto. Sus botas negras raspan el piso queriendo sacar lustre a la baldosa. Se dobla para un lado, se arrepiente, gira sobre su propio eje, se dobla para el otro. Verla ahí sentada, retorciéndose como … Sigue leyendo La hermosa libertad de haberse quitado el zapato que le producía el malestar. 

Las flores que había guardado en mis bolsillos se esfumaron

-Que saliera a caminar en una tarde tan hermosa como aquella no era ninguna novedad, dice Fresia, que empezó a contar la anécdota sentada en su sillón de pelos rosados y había migrado lentamente, como un gusanito de seda, hasta quedar sentada sobre la mesa de café, -todos conocen mi gusto por los paseos al … Sigue leyendo Las flores que había guardado en mis bolsillos se esfumaron

Una tarde cualquiera al borde del destino.

"Agarrame de la mano, tan suave que parezca una caricia. Esperame mientras decido si te sigo. Cuando te mire a los ojos ya estaré lista. Acompañame a bajar las escaleras, con cuidado de no tropezar con algún tablón desplazado o mejor baja conmigo, a mi ritmo, trata de sentir mi desconcierto. Caminemos lento, no hay … Sigue leyendo Una tarde cualquiera al borde del destino.

Apaguemos la luz, entonces

Despojados de todo lo que tenemos, estamos sueltos - libres, dirás - No, libres no, sueltos. Desatados, sin piolines, sin el peso que nos mantiene en tierra y evita que flotemos sin destino a contraviento - como las hojas en otoño - Exacto, como hojas secas desprendidas del árbol estable que las sostenía conectadas al suelo, a la tierra … Sigue leyendo Apaguemos la luz, entonces