En el tren

-Delicada como papel de arroz- pensó Pablo cuando al fin levantó a Clementina del suelo polvoriento y frío, y salieron de ahí. Helada como estaba, conservaba una sombra de rubor en las mejillas. Le sonreía, observándolo sin pestañear mientras él la guiaba fuera del edificio. Aún era de día. El sol calentaba el asfalto y al tocar la porcelana que recubría la piel de Clementina … Continúa leyendo En el tren