Apaguemos la luz, entonces

Despojados de todo lo que tenemos, estamos sueltos – libres, dirás – No, libres no, sueltos. Desatados, sin piolines, sin el peso que nos mantiene en tierra y evita que flotemos sin destino a contraviento – como las hojas en otoño – Exacto, como hojas secas desprendidas del árbol estable que las sostenía conectadas al suelo, a la tierraSigue leyendo “Apaguemos la luz, entonces”