Primun Non Nocere (parte II)

(...)Entramos para revisarle la cabeza. A causa del impacto se había hecho un corte bastante profundo que necesito varios puntos de sutura. Más tarde supe que el conductor de la ambulancia estaba bien. Se fracturo la pierna, que le había quedado atrapada en el abollado frente del vehículo. Rafael lo había sacado  prácticamente a cuestas … Sigue leyendo Primun Non Nocere (parte II)

A que forme parte del consorcio

Papeles. Papeles sueltos. Papeles sueltos y abollados. Papeles sueltos, abollados y rotos. Me rodean papeles que arranco con bronca del troquelado, como si fueran hojas de papel higiénico, o los números que se sacan para comprar en algunos negocios, o los pellejos al costado de las uñas cuando el clima se pone seco. Las arranco … Sigue leyendo A que forme parte del consorcio

El que se marcha en direcciones opuestas.

El otro mira desde la vereda de enfrente, la sangre en el ojo, la mueca de asco, el pensamiento clavado en la duda. Mira sin saber qué hacer, quizás ya tuvo demasiado, los cristales rotos desparramados en el pavimento el bem-bem de una alarma que se repite y hace eco, el reflejo tornasol del aceite … Sigue leyendo El que se marcha en direcciones opuestas.

Todos los colores del universo

Eloisa se miraba al espejo con extremo cuidado. Tenía miedo de perderse algún detalle. Sabía que la transformación ocurriría de un momento a otro. No había tiempo que perder. Su corazón ya no resistiría otro invierno. Debía suceder pronto, ese mismo día o cuanto mucho al siguiente. Los cambios, aunque sutiles, ya habían comenzado. Lo … Sigue leyendo Todos los colores del universo

La hermosa libertad de haberse quitado el zapato que le producía el malestar. 

Carla se revuelve brutalmente en su asiento. Lleva puesto un vestido corto, oscuro, suave a la vista y quizás al tacto. Sus botas negras raspan el piso queriendo sacar lustre a la baldosa. Se dobla para un lado, se arrepiente, gira sobre su propio eje, se dobla para el otro. Verla ahí sentada, retorciéndose como … Sigue leyendo La hermosa libertad de haberse quitado el zapato que le producía el malestar. 

Las flores que había guardado en mis bolsillos se esfumaron

-Que saliera a caminar en una tarde tan hermosa como aquella no era ninguna novedad, dice Fresia, que empezó a contar la anécdota sentada en su sillón de pelos rosados y había migrado lentamente, como un gusanito de seda, hasta quedar sentada sobre la mesa de café, -todos conocen mi gusto por los paseos al … Sigue leyendo Las flores que había guardado en mis bolsillos se esfumaron