La generación temerosa.

“Todo ello respondía a una razón que Él creía entender; al fin y al cabo, el carácter de esos jóvenes -que constituían el grueso de la población del barrio o al menos sus habitantes mas visibles- había sido moldeado a edad temprana por la guerra del Golfo y, más tarde, por los horrores inenarrables deSigue leyendo “La generación temerosa.”

Diario de librera 1: La amenaza del “betseler”

” -Oiga, señorita, ¿donde tiene los “betselers”? -¿Qué tipo de libro busca señor? ¿Una novela? – Si, si. Lo que más se vende, ¿qué es lo que más venden? – Depende. ¿Es para usted el libro? – Si para mi, me llevo el último “betseler”, ¿cuál es? – La novela de Isabel Allende. -Bueno, demeSigue leyendo “Diario de librera 1: La amenaza del “betseler””

El camino de regreso a la humanidad.

-Es el instinto animal. El olor a sangre enloquece a las hienas. Olfatean el miedo, la debilidad, pero también el peligro. Aunque a veces atacan por deporte. El fin del mundo es un poco eso, un todos contra todos, cíclico y envolvente. -No estamos hablando de hienas Marcos, son personas. Gente que ha llegado aSigue leyendo “El camino de regreso a la humanidad.”

¿Vivir para contar o contar para vivir?

Estaba cayendo el sol, aunque era temprano, pero el invierno tiene esa cosa de hacer más tenue el tiempo entre noche y noche. Había que apurarse a volver para evitar la helada, la perdida momentánea de sensibilidad en la punta de la nariz. La mujer desvelada se pasó la tarde leyendo al sol, ignorando conSigue leyendo “¿Vivir para contar o contar para vivir?”

¿Por qué jugábamos a la casita?

Creo que la primera vez que mentí debía tener 4 o 5 años. En el preescolar jugábamos a la casita, supongo que a modo de curso introductorio sobre lo que se esperaban que fuese el resto de nuestras vidas. Yo era siempre la mamá, me ponía en plan sargento detrás del modelito de cocina deSigue leyendo “¿Por qué jugábamos a la casita?”