Se te formaban islas.

Se te agrietaban los labios cada invierno. Se te formaban islas de piel muerta en los bordes inferiores, crostas que quería arrancar, que me distraían del beso, sentirlas con la lengua y querer morderlas y tirar, librarte de ellas, succionar la sangre que se escondía debajo y dejarte la pulpa suave. Recién entonces podría besarte como es debido, bailando alrededor de tus manos que siempre se clavaban en mi espalda y me hacían sentir tu miedo. Miedo a que me suelte, a que pare de querer arrancarte las crostas. A veces, cuando me desvisto, encuentro tus círculos, en grupos de tres a cada lado, tus huellas digitales, la prueba de tus dedos aferrándose para no caer o no dejarme caer. Algunos siguen ahí, imborrables, o quizás yo los remarque sin querer, inventándome un lugar en el que sos vos apretando la piel hasta tocar el hueso. Ahora me toco los labios y pienso en vos. En lo sanos que deben estar los tuyos lejos de mis dientes. Cuando hace frío saco la cara por la ventana y respiro por la boca, me paso la lengua y espero a que la humedad se transforme en pellejos que pueda arrancar, pero solo a vos se te forman islas. Cuando te extraño demasiado me retuerzo, sin marcas en la cintura, masticando algo que no es tuyo, un gusto metálico y caliente me invade la garganta, trago rápido para no perderlo, para que no se diluya en mi saliva, para que no se olvide de mí.

Un comentario sobre “Se te formaban islas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s