Benditos los que viven en mundos legibles (Reseña)

“Benditos los que viven en mundos legibles, recuerdo haber pensado mientras veía pasar a la Difunta Correa en brazos de una travesti que habría sido patovica en su vida anterior.” Quity. La virgen cabeza.

Cuando Lewis Carrol imaginó su País de las Maravillas, lleno de contradicciones e imposibilidades, de gente que se achica y se agranda, regido por una figura megalómana que abusa de su poder, en el que finalmente una guerra entre oprimidos y poderosos pondría fin a la locura, nunca pensó que su historia increíble se volvería una versión libre de la vida en el conurbano bonaerense. Específicamente en las profundidades de una villa separada del mundo por murallas, escondida del ojo público para no herir la susceptibilidad de la gente bien. En ese lugar donde los códigos valen más que cualquier ley reina una santa travesti, llamada Cleopatra, que tras recibir una paliza casi mortal empieza a comunicarse con la virgen María y a hacer milagros. A fuerza de rezos populares y santos de cemento, transforma la villa en un ejemplo de trabajo grupal y organización, donde ya no falta la comida ni la cumbia ni el vino ni los forros, porque Cleopatra predica amor libre y seguro además de reglas básicas de convivencia y medidas de seguridad contra los de afuera. Porque ese fue siempre el gran problema de la humanidad, el que mira desde afuera y no entra, y no entiende, y por eso siente la necesidad de destruir, de apoderarse de aquello sobre lo que no ejerce ningún poder, de fagocitarlo todo. Y cuando eso pasa, ¿qué nos queda?. Quity, la amante periodista de la santa milagrosa lo sabe bien. Nos queda la venganza.
“Solo unos pocos encuentran el camino, otros no lo reconocen cuando lo encuentran, otros ni siquiera quieren encontrarlo.” Alicia en el país de las maravillas. Lewis Carrol
Además de una historia poderosa y luminosa, llena de personajes coloridos, bellos de formas inesperadas, en esta novela hay que prestar especial atención a la música. Porque cada frase, mezcla de erudición y cumbia, de español rioplatense e ingles, de metáforas rebuscadas y puteadas, forman, en conjunto, rimas y melodías. Ninguna palabra esta puesta al azar y nada le sobra. La estructura de los capítulos titulados y de los epígrafes en versos es otro gran detalle a destacar. Sin embargo, y para terminar sin spoilear demasiado, lo más bello de esta novela es el juego de espejos que forman las contradicciones oponiéndose a sí mismas. En el reino del revés, nadan las carpas entre estatuas de cemento y vuelan los helicópteros sobre techos inundados de malvones, reina la travesti mas poronga y el villano se hace pis.
“Se concentraban, las caritas desquiciadas se componían, los músculos desencajados armonizaban, el deseo de seguir viviendo y la creencia de que ese pedazo de cemento pintado de madonna podía ayudarlos era lo único capaz de reunir el amasijo de nervios, emociones y pensamientos sueltos que era la vida de los pibes.” Quity. La virgen cabeza.
__________________________________
La virgen cabeza
Gabriela Cabezón Cámara
2009
Eterna Cadencia