Y después de mentirle cerró los ojos…

“Debía de haber una forma de separar también los recuerdos, de modo que, de todo lo que habían hecho juntos y les había sucedido, Él sólo se quedara con la mirad para que le fuera más liviana la carga.”

Trama: ¿Cuál es el motivo más común de rupturas de parejas en la era Millenial? No, ya no es la infidelidad, el concepto de monogamia se ha vuelto menos importante en tiempos de amor líquido. Ahora lo principal es “no aburrirse”, porque cuando una pareja se vuelve cíclica, costumbrista, rutinaria, todo se viene abajo y uno empieza a buscarle sentido a la relación, al futuro, y por extensión, a la vida. A Ella el aburrimiento la llevó a emprender un viaje de autoconocimiento (descontrol) que no lo incluía a Él. A Él, el aburrimiento de Ella le presentó una serie de problemas que  involucró a personas cuya cercanía ignoraba y a una enciclopedia insólita sobre sexo en insectos. En medio de todo esto quedaron atrapadas cuestiones vitales que Pron, con ojo de entomólogo, analiza desde una distancia que no lo incluye: los millenials como un todo del que se desprenden las apps de citas, la compulsión al lujo y a la comodidad, la velocidad de una realidad efímera y, sobre todo, el miedo. ¿Miedo a qué? Bueno, principalmente a ponerse a uno mismo en el camino de la propia vida, siempre circular, que termina poniéndote en el lugar en el que debías estar.

(…)y después de mentirle cerró los ojos, como alguien que, en el momento en que el vaso resbala de sus manos, cuando ya es evidente que no va a poder asirlo, cierra los ojos porque no necesita verlo hacerse trizas en el suelo para saber que se ha roto, le basta con el estruendo.”

Opinión: Patricio Pron narra en esta novela una ruptura amorosa que más que fin es un inicio, un camino pedregoso que nos interpela a todos, haciéndonos cuestionar una realidad que casi siempre damos por sentada, pero que bien podría cambiar en un instante.  La ligereza con la que nos tomamos al amor, la importancia desmesurada a estar todo el tiempo conectados, el papel de las redes sociales en la búsqueda de pareja y los errores que uno comete en nombre del “futuro” son alguno de los temas de esta historia, en la que nos encontramos, como lectores, puestos en medio de dos personas, Él y Ella, escuchándolos por turnos, teniendo a mano las dos caras del mismo relato, hasta que en algún punto, semi desdibujado entre los acontecimientos, terminan formando una sola entidad, a fuerza de destino. En esta historia no existen los nombres propios, quizás porque, como dice Pron: “Él siempre había pensado en la identidad como un punto de llegada, nunca como uno de partida”, pero ellos habían cambiado la forma en la que pensaban en sí mismos, y pronto tendrían otros nombres.”

Untitled

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Reseña escrita para EntreVidastv 

“Mañana tendremos otros nombres”

Patricio Pron

Premio Alfaguara 2019

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