¿No es madurar un proceso necesario de pérdida de la inocencia?

Se ríe de la vida, forma parte de su naturaleza. Y ningún otro miembro de su generación caduca hace lo mismo. Se ríe de lo que yo me río. También se ríe cuando me da en la cabeza con una pelota de tenis: se ríe de la idea de tomar un jerez con mis padres, se ríe de su marido y se ríe también cuando destroza las marchas del Austin cupé. Naturalmente, yo doy por sentado que se ríe de la vida porque ha vivido mucho y la comprende.

Trama: Paul es un chico de 19 años que vive en un barrio de clase media a las afueras de Londres, donde todo es apariencia y amabilidad excesiva. Paul es también un hombre que rememora, cuarenta años después, la historia de amor que desencadeno la trama de su vida adulta. La única historia. Un relato en el que los detalles no son tenidos en cuenta, donde no se narra el clima o las tendencias de la época, no existe el contexto ni los personajes secundarios. El amor que nace en un club deportivo, entre Paul y Susan, veinticinco años mayor que él, es utópico, casi rosando el límite de lo ridículo. Se aman y se ríen de quienes no comprenden su amor. Paul se pasa días y noches en casa de Susan, conviviendo con su marido y sus hijas, mayores que él, apostando a una farsa fundada en subestimar a los demás. Pero como es de esperarse, en cierto momento todo empieza a tambalear. El marido ciego se vuelve un personaje vil, la amante audaz se diluye en la realidad y Paul transita un viaje en el que intenta salvar algo del antiguo fuego.

Que Susan tenía que vivir contigo en un estado de amor era obvio; que tenía que abandonar a Macleod lo era igualmente; que debía divorciarse-sobre todo después de lo que él le había hecho- parecía no solo un reconocimiento de la verdad de las cosas, no solo una obligación romántica, sino un primer paso necesario para que volviera a ser una auténtica persona. No, “volviera” no; en realidad sería la primera vez. ¿Y no sería muy emocionante para ella?.

Opinión: Barnes tiene el poder de hacer que una trama, en apariencia simple, se vuelva una reflexión vital. El amor ha sido siempre un tema de discusión en sus libros, el amor romántico, el amor irracional, el amor perdido, el duelo del amor. En este libro, es el turno del amor original, el primero, que se perpetua transformándose en el amor único. Pero no se trata sólo de eso, sino de los cambios que esa relación experimenta a medida que los miembros de la pareja, especialmente Paul, crecen. El amor adolescente, apasionado y romántico, se tuerce sobre sí mismo, se pliega, retorciéndose hasta formar una masa cuyos ingredientes incluyen la culpa, la deuda y el cariño que une a las personas que se conocen de toda la vida. Todas las historias de amor, dice Barnes, todas y cada una de las experiencias románticas de una persona, terminan formando una sola trama, una única historia. La historia de tu vida.

Quizá lo que había sucedido no fue que le fallaron las fuerzas y la dejó caer. Quizá la verdad era que ella había tirado de él con su peso. Y él también había caído. Y se había lesionado gravemente en la caída.

Estructura: La novela se divide en tres partes, cada una con diferente registro, pasando de la primera, a la segunda y tercera persona, lo que le permite marcar distancias y puntos de vista.

Traducción: Demasiado españolizada. No concuerda el lunfardo gallego con una narración que tiene lugar en Londres. Espero con ansias el día en que Anagrama decida traducir en tonos más neutros del castellano.

Puntuación: Untitled

LA ÚNICA HISTORIA

JULIAN BARNES

ANAGRAMA

2019

231 Pág.

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