Ese gesto lo cambió todo entre nosotras para siempre…

“No siento nostalgia de nuestra niñez, está llena de violencia. Nos pasaba de todo, en casa y fuera, a diario, pero no recuerdo haber pensado nunca que la vida que nos había tocado en suerte fuese especialmente fea. La vida era así y punto; crecíamos con la obligación de complicársela a los demás antes de que nos la compliquen a nosotros.”

Es temprano, hace frío, no tengo apuro, paseo despreocupada mis dedos por las filas y columnas de libros que alberga la biblioteca pública. El proceso de elección siempre me lleva un tiempo, que gasto sin reservas, como quién pasea por las góndolas de una dulceria. En cierto momento tropiezo con un estante, literalmente, porque el pobre está al ras del piso y sobresale. Me agacho para ver que esconden tan abajo. Poesía no es, esa sección corresponde a otra pared. Acá todo es narrativa. Por lo visto me agarró el pie la letra F, apretada entre tantos autores E y tantos G. “FERRANTE, ELENA”. No la conozco pero recuerdo que la mencionaron en una charla alguna vez, una autora de identidad desconocida que utiliza seudónimo de mujer, aunque nadie sepa quién es y en su entorno hayan surgido hipótesis divertidísimas. Encuentro tres libros que pertenecen a una saga de cuatro. No me gustan las sagas, se me hacen interminables, pero el arte de tapa es hermoso y las mujeres protagonistas siempre me embrujan. Así que me llevo el primero de los cuatro tomos: LA AMIGA ESTUPENDA.

Una masa de humedad pesada y musculosa te envuelve durante toda la lectura. La polifonía también. En la Nápoles de 1958 todo es ruidoso, sucio y violento. Todos gritan. Todos pelean y se van a las manos. Todos luchan por ser algo más que el vecino. Lenú, la narradora omnisciente de ésta historia, es una nena de 6 años que va creciendo con nosotros, a la par de su amiga Lina y de todos sus coetáneos del barrio. Desde el comienzo hay dos premisas claras: La violencia se combate siendo más rápidas y más violentas; hacerse rico es imperativo para poder salir de aquel monstruoso lugar. Lina y Lenú entablan una amistad profunda, enlazadas por su deseo de diferenciarse de la generación de sus padres y sobre todo, por su imponente anhelo de estudiar. Todo lo que sucede es consecuencia directa de esta ambición. Sin embargo, los años transcurridos oponen perspectivas y las decisiones que ambas toman a lo largo de la historia son tanto apasionantes como inquietantes.

No se dejen engañar por la contra tapa. Ésta no es otra historia de adolescencia aventurera. No es un relato de pandillas o de recuerdos y añoranza. Es una narración ramificada en argumentos sociales agudos, intensos deseos, elecciones acentuadas por la agresión constante, el entorno disonante y la pregunta que flota atravesando cada una de las páginas: ¿Se puede abandonar la propia identidad?

Hablamos de una novela llena de diálogos imperdibles, reflexiones subrayables, un léxico relajado, liviano y una velocidad que te mantiene siempre alerta. El final, claro, queda abierto al próximo libro, que pronto iré a buscar en ese estante bajito con el que tuve la suerte de tropezar.

“En el cuarto tramo de escalera Lina se comportó de un modo inesperado. Se detuvo para esperarme y cuando la alcancé, me dio la mano. Ese gesto lo cambió todo entre nosotras para siempre.”

 

La amiga estupenda.

Elena Ferrante

Saga Dos Amigas

Editorial Lúmen

386 pág.

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