Bajo la Santa Rita

“Primero que nada, debo confesar que lo amaba. Lo amé por mucho tiempo y casi desde el principio, desde que pude hablar con él y al instante amé las primeras palabras que salieron de su boca, siempre seca y ajada. Las amé porque era él quien las pronunciaba, sorprendentemente bellas, unidas con cintas de seda, subidas a una calesita en una tarde de sol. Flotaban en el viento caliente del verano y se negaban a caer, infinitas ellas como infinito él.”

Fragmento del cuento incluido en mi libro “Resultó que éramos libres”

 

Publicado por Natalia Amendolaro

Buenos Aires, Argentina. 1990 Lectora voraz. Escritora de servilletas. Periodista cultural. Autora del blog Escriarte y del libro "Resultó que éramos libres" Colabora en la revista Liberoamerica, Sonámbula y el portal de noticias Realidad Sanmartinense. En la búsqueda permanente de nuevas formas de unir arte con palabras.

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