Sus ojos cristal clavados en los mios

-¿Por qué me miras así?
– 
Se lo iba a preguntar, juro que si. Pero por un segundo pensé que quizás no quería saber. Cabía la posibilidad de que la respuesta no fuera la deseada. Es verdad que lo conozco bien, o al menos eso creo. Lo he visto triste, enojado, sonriendo. Sonreír y reír, que en su caso no suponen el mismo gesto. A mi me sonríe. Con toda la cara. Con los ojos hechos cristal. Con dos tiernos hoyuelos en las mejillas. A veces le tiemblan los labios. A veces levanta una ceja con malicia. A veces solo me mira. Atentamente. Cuando le hablo, aunque sea de cualquier cosa. Me mira, atravesándome. Sus ojos cristal clavados en los míos. Casi sin pestañear. Y luego ese gesto suyo. Entre media sonrisa y apartar los ojos. Ese gesto que hace cuando nuestras miradas se encuentran. Cuando la que mira fijo soy yo. Cuando con los ojos le exijo la respuesta. Esa que quizás no quiera saber. Porque no solo temo estar imaginando esa mirada. Mas le temo a que sea real…

Publicado por Natalia Amendolaro

Buenos Aires, Argentina. 1990 Lectora voraz. Escritora de servilletas. Periodista cultural. Autora del blog Escriarte y del libro "Resultó que éramos libres" Colabora en la revista Liberoamerica, Sonámbula y el portal de noticias Realidad Sanmartinense. En la búsqueda permanente de nuevas formas de unir arte con palabras.

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