Eramos tan pobres, Marisol

Eramos tan pobres Marisol.
Tan pero tan pobres eramos,  que tu abrazo no alcanzaba a cubrir mi espalda.
Tu boca temblaba de miedo si la mia se acercaba.
Tus dedos, tan dulces, tan ligeros, tan helados, levitaban sobre mi cabeza imitando una caricia que no llego a existir.
Tan pobres eramos, Marisol, que tu nombre en mis labios no llevo jamas diminutivo, ni merecio cancion.

Te queria, si, tanto te queria que espere mil noches, con sus mil estrellas y sus silencios. 
Espere a que me amaras para poder amarte como yo sabia que podia. 
Amarte hasta que la tierra se hiciera paraiso y las manzanas fueran flor.

Pero no lo hiciste, Marisol. No volviste jamas a mirarme con esos ojos tuyos, tan grices, congelados.
No volviste. 
Tan pobres eramos, Marisol.

Publicado por Natalia Amendolaro

Buenos Aires, Argentina. 1990 Lectora voraz. Escritora de servilletas. Periodista cultural. Autora del blog Escriarte y del libro "Resultó que éramos libres" Colabora en la revista Liberoamerica, Sonámbula y el portal de noticias Realidad Sanmartinense. En la búsqueda permanente de nuevas formas de unir arte con palabras.

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